domingo, 21 de octubre de 2012

Punto de partida.

Para los Juegos Olímpicos de 1992, el Puerto de Barcelona había derribado ya casi todos los tinglados, dejando los muelles convertidos en solares urbanos edificables. Aparecieron edificaciones de nuevo rendimiento económico que cambiaron para siempre la relación  histórica de la ciudad con su puerto. Estas construcciones, de tipo suburbano y sin ninguna ordenación empezaron a dejar huérfanos los muelles de actividades portuarias y convirtieron las hectáreas vacías entre ellos en nuevos espacios públicos para la ciudad.

La suma excesiva de estos espacios vacíos imposibilita hoy día que las grande vías que llegan al Puerto de Barcelona, como el Paralelo, o la Rambla, encuentren en este perímetro marítimo el  punto aglutinador que necesitan para establecer nuevos vínculos urbanos a mayor escala. Mientras, con la Ciudadela a medio camino entre la Avenida Meridiana y el puerto, se obstruye la llegada de gran parte de Barcelona al mar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario