viernes, 2 de noviembre de 2012

El Paral-lel quiere cambiar

"Cines, teatros, cafés, espectáculos y gente en la calle, ríos de gente por la tarde y la noche. Esto no es ni sombra de lo que fue". Es el recuerdo que tiene de la avenida del Paral-lel Lita Claver, La Maña. Tiene la doble condición de artista -fue primera vedette de El Molino durante años- y vecina. La Maña dice que "le duele" ver en qué se ha convertido la zona. Pocos comercios, pocos y mediocres bares y restaurantes y mucho espacio -nueve carriles- para los coches. La avenida del Paral-lel, dibujada por Ildefons Cerdà, como la Diagonal, también quiere cambiar su piel. Lo que no está tan claro es cómo. (...) una avenida que se ha ido apagando a medida que las luces de salas y teatros se fueron cerrando: el Talia, el Arnau, El Molino, por citar los más recientes. (...)

El Paral-lel no tiene nada que ver con lo que fue. No sólo con su época dorada de los felices años veinte y treinta del siglo pasado, sino con las décadas más cercanas de los setenta y ochenta. "No era sólo el Paral-lel, también pasaba lo mismo con algunas calles. Como Nou de la Rambla -en aquella época Conde del Asalto- con tiendas de ropa que no cerraban nunca", recuerda el florista Juan Noval con el comercio en los bajos del olvidado teatro Arnau. (...)

(...) "Siempre había gente en el Paralelo y, al salir, íbamos dando un paseo a La Rambla a tomar algo. Igual que ahora, ¡ja!, que no te puedes tomar ni una cerveza", dice con sorna La Maña, que inició su andadura en El Molino en 1969. Después de siete años ininterrumpidos, se tomó un descanso y regresó en 1979 como supervedette. "Es una pena. Se ha convertido en una avenida gris y desangelada", resume.

Es una avenida a la que van a parar tres distritos: Eixample, Ciutat Vella y el barrio del Poble Sec, de Sants Montjuïc. "Lo que ocurre es que el Poble Sec mira al mar, como toda Ciutat Vella y se hace difícil segregar esa unidad que forma el frente marítimo", apunta la edil de Ciutat Vella, Itziar González. Si fuera por ella, la reforma del Paral-lel debería servir para replantear todo el frente marítimo: "tarde o temprano se tiene que afrontar la ampliación de la Ronda del Litoral. Sería el momento de anular todo el paso del tráfico por arriba y poner remedio a la plaza de la Carbonera, que no es más que un anillo viario que hace de barrera con el puerto". Ésa es una de sus ideas. Entiende que el acceso natural de los pasajeros que llegan del puerto al centro de la ciudad podría ser el Paral-lel y no la absolutamente desbordada Rambla. (...)

El comercio, tan presente en el interior del vecino Raval, es testimonial en el Paral-lel. El barrio del Poble Sec, que, como el Raval se ha ido llenando de locutorios, es uno de los pocos que no tiene mercado. "Los vecinos ya tenemos asumido que para muchas cosas hay que cruzar la avenida, como para ir al mercado de Sant Antoni. O si quieres tomar algo en una terraza a partir de las doce de la noche, porque las nuestras cierran a esa hora y en la acera del Paral-lel que toca con Ciutat Vella pueden estar abiertas hasta más tarde. Algo que, además, nos parece injusto", opina Eudosio Gutiérrez, presidente de los comerciantes del Poble Sec. (...)

También hay muchas expectativas en el inicio del ARTeria Paral-lel, (...) ARTeria Paral-lel será, en cierto modo, multiusos: teatro, conciertos y música. (...) "Las dos salas [El Molino y ARTeria Paral-lel] pueden contribuir a empezar el cambio, a que la avenida recupere el punto golfo que históricamente tuvo. De todas formas, harán falta bastantes cosas más para dar más vida", apunta Josep Bohigas, de la fundación Fem Molino y, además, el arquitecto de El Molino del siglo XXI. Tiene claro que, de salida, hay que invertir los términos de la distribución de la sección de la avenida: "hace falta más espacio para las personas y la actividad y menos para los coches."


El País, 3 de Enero de 2010